Con el paso del
tiempo me he ido dando cuenta de que además de no tener un "tipo" de
hombre que me guste en términos físicos, cuando me gustan por su aspecto, no me
gustan los más lindos.
Para empezar
tengo que distinguir varias variables: belleza, atractivo, y "gusto".
La gente puede
ser bonita o fea (con gradientes, está claro) según distintos parámetros de
belleza, pero al final, definiendo esos parámetros se puede hacer la clasificación. Luego, pueden ser atractivos o no atractivos,
independientemente de su belleza. Ahí está Benicio del Toro, Penélope Cruz (que
tiene la cara chueca) y tantos otros (por supuesto el efecto escenario es
importante en el caso de los famosos).
Quiénes son bellos y quiénes son atractivos varía de observador en
observador, a veces coinciden y a veces no.
A esto se agrega, en mi caso, la variable "gusto" (no sé cómo
llamarla): me gusta o no me gusta, y esta variable es independiente de las
anteriores. Es decir, una cosa es que
encuentre a un loco bonito, otra que lo encuentre atractivo (hay bonitos fomes)
y otra que me guste.
Aquí está lo
importante en términos de regularidad en mis gustos, en mi "tipo" de
hombre: en general me gustan los feos.
Por favor, no pretendo basurear a mis ex, me gustan (o me gustaban en su
momento) pero no por lindos. Me gustan
los hombres por su energía. Por unos
brazos firmes, no de musculosos, sino de seguros. Por ese olor a "estoy en casa" al
abrazarlos. Porque tienen algo que
decir. Porque conocen un lugar que me quieren
mostrar para ir juntos.
Por una voz grave que me envuelve... Eso podría
pasarme con los lindos, lo sé, pero no me pasa.
Me parece que a los lindos los relaciono más a algo delicado, me parecen
menos "firmes", más endebles.
Hay algunos lindos - atractivos que podrían gustarme, pero no los
escojo, ¿será mi autoestima disminuida la que me hace "rendirme"
antes de intentarlo? No sé.
Por ahora, me gustan
más los feos.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario