miércoles, 8 de junio de 2016

El descanso





Pasé martes y miércoles en cama, aún estoy en ella.  Antes habría pasado estos dos días llena de tareas y labores, hoy me doy cuenta de mi necesidad de reposo, de descanso, de respeto con mi propio cuerpo, conmigo.

Al principio pensé que iban a ser dos días absolutamente improductivos.  Hoy que ya casi terminan, los encuentro de una productividad insospechada.  Es cierto que mis tareas habituales se vieron interrumpidas, que no me he metido a la ducha y menos aún he aseado la casa.  Sin embargo, lo necesario está cubierto, no me ahogo en mugre y mis animales tienen comida.

El resto de lo necesario, que no puedo resolver sin salir de mi cama (o muy poco), lo cubre mi manada: compras, cuidados, mensajes...

¿Dónde está la productividad entonces?
Adentro mío.  Me he reencontrado con partes de mí que no veía hace tiempo y he reconocido otras que se vienen asentando últimamente.

Puedo reconocer con claridad que:
1. He madurado.  Nunca quise llegar a este punto, me negué. No importaron las declaraciones sobre la existencia de distintas maneras de madurar.  Siempre me pareció una opción aburrida, chata, "el inicio del resto de mi vida", el día de la marmota.  Hoy veo que no es "tan peor".  Tiene cosas buenas: una autoestima renovada, una instalación en el mundo empoderada, y proyectos, miles de proyectos y posibilidades por delante.  La vida no será cada día lo mismo, será cada día novedosa, distinta.  Mi miedo no tenía asidero, yajúuu!!!!

2. Puedo andar lento.  Puedo hacerme cargo de un andar circular, elíptico, lento, hasta grácil.  Puedo no responder de inmediato, puedo olvidar cosas, puedo dejar tareas a media.  Y no importa.  Nadie me juzga por eso, nadie ni siquiera lo nota.  No porque no me vean, sino porque no es relevante.  Puedo detenerme en mi ida al baño y jugar con mi perra, o asomarme a la logia, a un rayito de sol y acariciar a mi gata.

3. Encontré la belleza del camino.  Ya no necesito llegar a alguna parte.  Siempre traté de entretenerme "en el camino", ahora no hay lugar de llegada, no tiene sentido. ¿Dónde podría llegar? No concibo el concepto de llegada en relación a la propia vida.  Llegar a salir del cole, a titularme, a ¿casarme?, a tener hijos, a comprarme una casa, etc. etc. Todas las opciones son un momento, ninguna es una meseta, incluso en términos de desarrollo y evolución personal, nunca voy a estar "lista".  ¡Porque no tiene sentido estarlo! ¿Lista para qué? Las frutas están "listas" cuando maduran, listas para ser comidas, y como me dijo una amiga una vez: yo no soy una fruta en refrigerador esperando que abran la puerta y se la coman.

¿Qué más puedo pedir?  Más años, porque el viaje es largo <3

No hay comentarios.:

Publicar un comentario