Hace unos años me junté con un par de amigas en Don Rodrigo, el bar del
hotel La Foresta, ese bar con muros de tela, luz regulable y siempre baja, y
aspecto de pre motel.
Como era marzo y la junta era la típica reunión post vacaciones, empezamos
a hablar del Festival de Viña, y obvio de Ricky Martin... esa vez, se sacó los
zapatos en el escenario, cuestión que me hizo encontrarlo aún más mino pero
que, pensé, era locura mía.
Bueno, en la conversa sobre los atributos de Ricky una de nosotras dijo: y
cuando se sacó los zapatos... y las demás dijimos: síiiiiiii!!!!! A lo que se sumaron las chiquillas de otra
mesa que escucharon "Ricky Martin sin zapatos". Ahí caché que las patitas pueden ser sexies.
Hoy revisando el face me topé una foto de Neymar y Gisele Bundchen... él
sin zapatos. ¡¡OMG!!. Por supuesto, recordé el episodio Ricky Martin.
Parece que las patitas peladitas tienen algo. Obvio tienen que ser patitas cuidadas, no
perfectas en su forma, pero sí patitas que reciben cariños: exfoliación, quita
cutículas, lima, cortauñas (lo más importante) crema, y cariño propiamente tal,
porque son patitas felices, las patitas tristes no son sexies.
A algunos hombres también les gustan las patitas de las minas. Recuerdo uno que se acomodaba para mirarme
los pies cada vez que mis uñas iban de rojo, y otro que se abalanzaba sobre mis
pies en cada encuentro amoroso.
Uno una vez me hizo un masaje de pies que me permitió darme cuenta de que
el dolor que sentía a veces, podía ser indicador de algo de cuidado. Resultó ser una fractura de metatarso que
anduve arrastrando un mes. Es que soy
medio bruta.
Así que, ¡a cuidarse las patitas!


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