viernes, 6 de junio de 2014

Aplicaciones lógicas de las indicaciones en los productos




En esta entrada voy a plantear dos ejemplos de lo que sucede cuando uno lee indicaciones en el envase de un producto y empieza a sacar conclusiones desde ahí, aplicando lo que llamo la “ilusión de la razón”, fenómeno que esconde mañosamente información relevante y asume como ciertos algunos planteamientos sin necesidad de evidencias.

Esta ilusión de la razón, sin embargo, tiene cosas buenas: permite definir cursos de acción y/o explicar resultados que se repiten de forma sistemática.

Caso uno: Durante un almuerzo con una amiga estuvimos conversando sobre la coca cola diet, la anterior a la light, que tenía “menos de una caloría” por lata.
Si cada lata tiene menos de una caloría es porque tiene más de cero y menos de una.  Suponiendo, por ejemplo, que cada lata tiene 0,5 calorías, en una lata tendríamos una caloría.

Bajo la misma lógica, entonces, podemos afirmar que en muchos litros de coca cola diet hay varias calorías dando vuelta.  Ahora, si agregamos la siguiente pregunta ¿las calorías se aconchan? y como no sabemos la respuesta decimos: a lo mejor, podemos desarrollar una línea argumentativa más profunda.

Si en un estanque de muchos miles de litros de diet coke las calorías se van al fondo y salen en la primera tirada de latas cuando parte el proceso de envasado es probable que las latas rellenas con coca cola “de arriba” no tengan calorías, las “del medio” tengan menos de una y las “de abajo” tengan más de una.

Si a eso se agrega la cercanía de ciertas personas con la Ley de Murphy es probable que a algunos le toquen siempre las latas de diet coke con hartas calorías y a otros siempre les salgan sin calorías.  O sea, hay gente a la que siempre “le toca la caloría de la coca cola”.

Razonamiento final: por eso no adelgazo.

Caso 2: No veo Friends, pero me hablaron sobre un capítulo que puede servir para ilustrar el punto que quiero tocar: el capítulo en que Ross se entera del embarazo de Rachel y de la efectividad de los condones.



Ross, sin verlo venir, se da cuenta de que los condones tienen una efectividad del 97%, cuestión que estaba advertida en la caja y que él nunca había visto.
Esto significa, que del total de casos de contacto sexual “completo”, en un porcentaje reducido de las ocasiones (3%) hay riesgo de embarazo.  Dicho de otro modo, y aquí empieza la lógica mañosa: de cada 100 cachas, 3 son riesgosas.

Pero, esas tres ¿se reparten de manera sistemática, aleatoria o se aglutinan en “rachas”?.  Si asumimos que vienen en rachas podemos diseñar una estrategia para protegernos esas ocasiones de sexo riesgoso.

Razonamiento final: Si queremos evitar un embarazo debemos tirar 97 veces y saltarnos las 3 siguientes, y así de manera sucesiva.

Cuéntenme cómo les va con la dieta y los embarazos.

1 comentario:

  1. Guauuu,.... pense que iba a ser un comentario con aporte, pero realmente no tiene ningun sentido lo que escribiste.... Guuauuu sorprendida

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