Hace algún tiempo, mucho quizás, tengo una concepción de mí
en la que soy una mujer fuerte, alejada de los afectos, dura, a veces demasiado
dura, racional, seca, un encanto, podrán pensar…
Resulta que, con el paso de los años y las terapias, he ido
reconociendo que el contexto es distinto a mi contexto de niña, que ya no
necesito estar en guardia porque no hay amenazas reales alrededor. Esto ha ido bajando mi guardia, he aprendido
que las conductas adaptativas desarrolladas en cierta parte de mi vida no son
pertinentes a medida que la situación externa va cambiando. Me he flexibilizado y he reconsiderado la
dureza.
Ahora, por ejemplo, puedo responder “gracias” cuando alguien
me dice “feliz cumpleaños” y agradezco un buen abrazo, un cariño en la espalda
y esas manos energéticas, cargadas de calor que de repente uno se topa por ahí.
Además, me he topado con un par de especímenes masculinos
que reaccionaron bien a mis mimos. Es
más, uno me pidió que lo trate con cariño porque era sensible y romántico.
Debo
reconocer que cuando oí eso de romántico pensé en huir o reírme, pero
recapacité y acepte la declaración respeto de su autopercepción.
Este hombre romántico me hizo “volverme” mamona, mañosa,
regalona, tierna. No he llegado a ser dócil,
no creo que pueda llegar ahí, pero sí he avanzado hacia la expresión del
cariño.
Junto con mi sorpresa por descubrir tamaña cantidad de
rosado dentro mío fue el descubrir cómo ciertas amigas me confesaron que
siempre me encontraron cariñosa, casi tierna, niñita y rosada.
Más allá de si soy rosada o no, me sorprende la distancia
entre la autopercepción y la percepción externa. Me sorprende mi porfía en pensarme de cierta
forma, mi insistencia en ser dura, como la niña del chiste, que dice con voz de
hombre “quién ta gopando a petaaa”.
Resulta que soy niñita… Y yo que me creía la rubia de
locademia de policía.

Todavía no puedo creer que no sé por dónde empezar, me llamo Juan, tengo 36 años, me diagnosticaron herpes genital, perdí toda esperanza en la vida, pero como cualquier otro seguí buscando un curar incluso en Internet y ahí es donde conocí al Dr. Ogala. No podía creerlo al principio, pero también mi conmoción después de la administración de sus medicamentos a base de hierbas. Estoy tan feliz de decir que ahora estoy curado. Necesito compartir este milagro. experiencia, así que les digo a todos los demás con enfermedades de herpes genital, por favor, para una vida mejor y un mejor medio ambiente, póngase en contacto con el Dr. Ogala por correo electrónico: ogalasolutiontemple@gmail.com, también puede llamar o WhatsApp +2348052394128
ResponderBorrar